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Tu Breakthrough No Es Una Verdad Universal: Medicinas, Ascensión y Creación Consciente

Oct 12
9 min read

Lo que transforma tu vida puede no transformar la mía. Y la evolución espiritual nunca debería convertirse en una competencia.

Hay algo que he estado observando en las conversaciones sobre medicinas ancestrales y despertar espiritual.

Alguien tiene una experiencia profundamente significativa con una medicina en particular. Su perspectiva cambia, siente que su vida se ha transformado y, de repente, esa experiencia se convierte en algo que todos los demás también deberían experimentar.

La medicina se convierte en la respuesta.

El breakthrough se convierte en la expectativa.

Y cuando otra persona no experimenta esa misma transformación, la explicación suele ser que no estaba preparada, que no se entregó completamente o que, de alguna manera, estaba resistiéndose a su propia sanación.

Pero ¿desde cuándo la experiencia de una persona se convirtió en el estándar para todos los demás?

Trabajo a tiempo completo con medicinas ancestrales y prácticas energéticas. Creo profundamente en su potencial y he experimentado personalmente su impacto. También he sido testigo de lo significativas que pueden llegar a ser estas experiencias para las personas que he acompañado.

Y precisamente porque respeto este trabajo, considero que debemos tener cuidado con las expectativas que creamos alrededor de él.

Lo que transforma a una persona puede no resonar con otra. Y esa diferencia no significa que alguien haya fracasado.

Respetar la medicina también significa respetar la individualidad de quien la experimenta.

Tu medicina no necesariamente es mi medicina

Para una persona, Bufo puede representar una experiencia profundamente significativa. Para otra, esa conexión puede ocurrir a través de la psilocibina, la ayahuasca, el huachuma, las dietas tradicionales con plantas maestras u otras tradiciones y preparados de plantas, incluyendo el tepezcohuite. Y podría seguir mencionando muchos más.

Alguien más puede encontrar un significado personal importante en Kambo, que no es un psicodélico y funciona de una manera completamente diferente.

Y otra persona puede experimentar cambios significativos mediante el breathwork, la meditación, la oración, Reiki, Access Bars, la liberación fascial, las relaciones personales o experiencias que no tienen absolutamente nada que ver con las medicinas ceremoniales.

No somos seres humanos idénticos esperando que la misma sustancia abra exactamente la misma puerta.

Cada uno llega a estas experiencias con historias, creencias, expectativas, sensibilidades y necesidades diferentes.

Y ninguna medicina, por poderosa o significativa que sea, puede garantizar el mismo resultado para todo el mundo.

Existe una diferencia importante entre invitar a alguien a explorar una experiencia y prometerle una transformación.

Un facilitador puede explicar posibilidades. No puede garantizar el despertar personal de otra persona.

Y cuando una experiencia no se desarrolla según lo esperado, interpretarla automáticamente como resistencia o falta de disposición para sanar coloca una carga injusta sobre el participante.

A veces, sencillamente, la persona no tuvo la experiencia que alguien más esperaba que tuviera.

Esa posibilidad debería poder existir sin convertirla en un diagnóstico espiritual.

¿Quién decide cómo debe verse un breakthrough?

En mi artículo anterior, Cuando la Sanación se Convierte en Otra Forma de Busqueda, exploré la diferencia entre las experiencias espirituales intensas y las transformaciones significativas.

Pero hay otro lado de esa conversación que también merece atención.

¿Qué sucede cuando la expectativa de un breakthrough viene del facilitador y no del participante?

¿Quién determina que alguien debería haber llorado, haberse entregado más profundamente, experimentado una disolución del ego o haber salido de una ceremonia sintiéndose completamente transformado?

¿Y por qué la ausencia de esas experiencias tendría que significar automáticamente que algo salió mal?

Un breakthrough puede ser sutil. Su significado puede hacerse evidente mucho después. Y a veces una experiencia simplemente no produce ninguna revelación que podamos identificar.

Eso no le da derecho a otra persona a asignarle un significado.

El participante debería tener espacio para comprender su propia experiencia sin sentirse presionado a validar las expectativas de quien la facilita.

Tu revelación personal no es una receta universal.

Curiosamente, veo un patrón similar en algunas conversaciones sobre la ascensión espiritual.

Creo en la ascensión, pero no en las jerarquías espirituales

Hablemos del 3D, el 5D y la Nueva Tierra.

Creo en la ascensión. Creo que nuestra conciencia puede expandirse y estoy completamente convencida de que esa expansión transforma la manera en que experimentamos y participamos en nuestra realidad.

Pero no veo el 3D y el 5D como destinos físicos ni como dimensiones exclusivas reservadas para personas espiritualmente elegidas.

Para mí, representan diferentes niveles de conciencia.

Y pasar de uno a otro no significa convertirnos en seres sobrenaturales, adquirir un estatus especial ni volvernos más avanzados que otros seres humanos.

Se trata de tomar conciencia de los condicionamientos que han dirigido nuestras vidas y elegir transformarlos.

Crecemos rodeados de creencias sobre lo que es posible, lo que merecemos, cuán difícil tiene que ser la vida y qué debemos perseguir.

Con el tiempo, algunas de esas creencias se vuelven tan familiares que dejamos de reconocerlas como creencias.

Simplemente las llamamos realidad.

Pero ¿qué sucede cuando comenzamos a cuestionar esa realidad?

Cuando reconocemos cuánto de nuestro comportamiento ha sido dirigido por el miedo, la culpa, la escasez o la necesidad de aprobación.

Cuando descubrimos que algunas de las limitaciones que hemos aceptado nunca fueron verdades absolutas.

Ahí es donde veo que nuestra conciencia comienza a expandirse.

La ascensión, para mí, es pasar de vivir según condicionamientos inconscientes a participar conscientemente en la creación de nuestra vida.

Sin necesidad de que nos salgan alas.

Y sin membresía exclusiva entre los elegidos.

Cuando nuestra propia conciencia se convierte en nuestro infierno

Creo que podemos experimentar el cielo o el infierno a través del nivel de conciencia desde el cual vivimos.

No porque la Tierra sea un infierno en sí misma, sino porque vivir completamente dominados por el miedo, la culpa, la escasez, el resentimiento y las creencias limitantes puede convertir nuestra existencia cotidiana en un infierno personal.

Imagina pasar tu vida convencido de que nada puede cambiar.

Que sufrir es inevitable.

Que la abundancia es para otros.

Que las relaciones siempre tienen que ser dolorosas.

Que tus circunstancias determinan para siempre lo que será posible para ti.

Y que lo único que queda es quejarte de una realidad que ya decidiste que no puede ser diferente.

Para mí, esa es una forma de infierno que podemos experimentar aquí mismo.

Pero aquí encuentro una distinción importante.

Una persona puede estar atravesando esos patrones mientras trabaja activamente para comprenderlos y transformarlos.

Otra puede haberlos aceptado como permanentes y haber dejado de cuestionarlos por completo.

Son dos maneras muy diferentes de relacionarnos con nuestra conciencia.

Aceptar no es lo mismo que resignarse.

Podemos reconocer nuestras circunstancias sin decidir que tienen que definir el resto de nuestra vida.

De hecho, estoy firmemente convencida de que tenemos mucha más influencia sobre nuestras circunstancias de la que nos han condicionado a reconocer.

Puede que no controlemos cada acontecimiento ni a todas las personas que nos rodean, pero podemos influir en gran parte de lo que sucede después mediante las creencias que cuestionamos, las decisiones que tomamos, los límites que establecemos y las acciones que estamos dispuestos a realizar.

Reconocer nuestra capacidad de generar cambios forma parte de liberarnos de las limitaciones que hemos aceptado como realidad.

Asumir responsabilidad por nuestra vida significa reconocer que no somos simples espectadores sin poder sobre nuestra propia realidad.

Tenemos la capacidad de transformar nuestras circunstancias, cambiar la dirección de nuestra vida y crear conscientemente una realidad que refleje quienes elegimos ser, en lugar de aceptar nuestra situación actual como algo permanente.

Para mí, avanzar hacia el 5D significa desarrollar esa conciencia y aprender a experimentar la vida más allá de las limitaciones que hemos aceptado.

Podemos continuar viviendo según los mismos viejos condicionamientos o podemos comenzar a crear conscientemente nuestra propia versión de la Nueva Tierra.

Aquí.

En esta encarnación.

No después de contratar algún servicio de mudanza cósmica.

De perseguir constantemente a crear conscientemente

Aquí también entra la manifestación dentro de mi interpretación de la ascensión.

Creo que todo es energía y que nuestro estado de conciencia influye en cómo nos relacionamos con aquello que somos capaces de crear y recibir.

Muchos hemos pasado gran parte de nuestra vida persiguiendo.

Dinero. Seguridad. Aprobación. Relaciones. Oportunidades. Éxito.

Nos han condicionado a creer que todo lo que vale la pena tiene que conseguirse mediante una lucha constante.

Pero a medida que nuestra conciencia cambia, también puede transformarse nuestra relación con esos deseos.

Y hay algo sobre la manifestación que considero que frecuentemente interpretamos mal.

El reverendo Michael Bernard Beckwith enseña un concepto que llama Ley de la Resonancia, una idea que Vishen Lakhiani, cuyo trabajo me encanta, ha compartido ampliamente: el universo refleja quiénes somos, no simplemente lo que queremos.

O, dicho a mi manera boricua:

Al universo le importa tres carajos lo que dices que quieres. Responde a quien eres.

Así es como yo entiendo la relación entre la conciencia y la manifestación.

Podemos pasar el día entero declarando que queremos abundancia mientras continuamos identificándonos con la escasez.

Podemos decir que queremos relaciones saludables mientras permanecemos aferrados a creencias y patrones que nos llevan a repetir las mismas dinámicas dolorosas.

Podemos visualizar una vida diferente mientras seguimos tomando decisiones desde los mismos miedos que dieron forma a la vida que estamos intentando transformar.

Para mí, manifestar no consiste simplemente en pedir algo.

Se trata de tomar conciencia de la energía, las creencias y los patrones desde los cuales estamos funcionando, y comenzar a alinearlos con aquello que queremos experimentar.

A medida que nuestra conciencia cambia, comenzamos a reconocer cuáles metas realmente nos pertenecen y cuáles hemos aprendido a perseguir por condicionamiento.

Tomamos mayor conciencia de los miedos que influyen en nuestras decisiones.

Aprendemos a actuar desde la intención en lugar de la desesperación.

Nos volvemos más capaces de reconocer oportunidades, tomar decisiones diferentes y recibir aquello que está alineado con la vida que queremos crear.

Atraer no significa abandonar la acción. Significa transformar la conciencia desde la cual actuamos.

No significa que tengamos garantizado cualquier resultado simplemente porque creemos con suficiente intensidad.

Significa que nuestra relación con las posibilidades comienza a cambiar.

Y eso puede transformar la dirección de nuestra vida.

La Nueva Tierra no necesita una lista de invitados

Hay algo que me parece contradictorio en ciertas conversaciones sobre la ascensión.

Nos dicen que el 5D representa expansión de conciencia, unidad, amor y conexión.

Pero entonces comienzan a dividir a la humanidad entre quienes ya ascendieron y quienes supuestamente todavía no están preparados.

Los iluminados y los que siguen atrapados.

Los que entienden y los que se están quedando atrás.

Aparentemente, ahora hasta la unidad necesita una sección VIP.

Creo que podemos reconocer diferentes niveles de conciencia sin asignar diferentes niveles de valor a los seres humanos.

Una persona puede estar desarrollando conciencia sin haber escuchado jamás los términos 3D o 5D.

Alguien puede demostrar una compasión, sabiduría e integridad extraordinarias sin haber participado en una sola ceremonia con medicinas.

Y alguien que habla con mucha seguridad sobre dimensiones superiores todavía puede tener bastantes patrones personales que reconocer.

Ninguno de nosotros queda exento de responsabilidad personal por haber adoptado una identidad espiritual.

La conciencia no se mide por lo avanzados que afirmamos ser.

Y la evolución espiritual no debería convertirse en otra oportunidad para sentirnos superiores a los demás.

Quizás hemos estado haciendo la pregunta equivocada

Quizás, en lugar de preguntarnos qué medicina finalmente nos transformará, deberíamos comenzar a preguntarnos qué esperamos que esa medicina haga por nosotros.

En lugar de preguntarnos si alguien ya llegó al 5D, podríamos considerar qué significa realmente expandir nuestra conciencia en la manera en que vivimos.

Y en lugar de esperar que alguien más confirme que hemos despertado, quizás podemos comenzar a confiar en nuestra propia capacidad para reconocer cuándo nuestra conciencia está cambiando.

Creo profundamente en las medicinas ancestrales, en la evolución espiritual, en la manifestación y en la creación consciente.

No son conceptos que cuestiono desde afuera. Forman parte de mis creencias personales y del trabajo al que he elegido dedicar mi vida.

Pero no creo que ninguno de ellos deba convertirse en otro sistema de promesas, presiones o superioridad espiritual.

Ninguna medicina nos debe una experiencia extraordinaria. Y ningún facilitador tiene derecho a decidir cómo debería desarrollarse nuestra evolución personal.

Lo mismo ocurre con la ascensión.

Respeto que las personas experimenten la guía espiritual de diferentes maneras. Algunas conectan con sus guías mediante la intuición, la meditación, los sueños o la canalización, y esas experiencias pueden tener un significado personal profundo.

Pero existe un límite importante entre compartir una orientación espiritual y atribuirse autoridad sobre el camino de otra persona.

Nadie tiene derecho a decidir cómo, cuándo o hacia dónde debe ascender otra persona simplemente porque cree haber recibido un mensaje al respecto.

Y creer que tienes una conexión profunda con tus guías no te convierte automáticamente en el intérprete del camino espiritual de alguien más.

La orientación se puede ofrecer. Las perspectivas se pueden compartir. Los mensajes se pueden explorar.

Pero nadie debería sentirse como si su propia conexión interna fuera insuficiente o como si necesitara depender de otra persona para interpretar lo que supuestamente sus guías quieren que haga.

Nuestras experiencias espirituales deberían ayudarnos a desarrollar mayor confianza en nosotros mismos, no convencernos de que alguien más tiene acceso exclusivo a nuestra verdad.

Existe una diferencia entre ofrecer orientación y pedirle a alguien que renuncie a su propio discernimiento para seguir el tuyo.

La ascensión no es algo que otra persona pueda otorgarnos, predecir por nosotros o dictar en nuestro nombre.

Es algo que elegimos cultivar conscientemente.

Tu camino no tiene que parecerse al mío para tener significado.

Y mi experiencia no tiene que convertirse en tu verdad.

Essence Remembered. Spirit Reclaimed.

 
 
 

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